ABOUT EVA

Hola, soy Eva.

Llevo más de 20 años explorando el tacto, el movimiento, el yoga y las prácticas corporales.

Mi trabajo nace de la curiosidad, la presencia y la certeza de que podemos aprender mucho a través de algo tan sencillo como movernos, tocar y escuchar.

Enseño Wùo Taï y Masaje Tailandés internacionalmente, y comparto prácticas de yoga, movimiento y meditación que nos invitan a conectar con nuestro cuerpo, con los demás y con nosotros mismos.

- No creo que exista una única manera correcta de movernos, tocar o aprender. Me interesa explorar, escuchar y mantener viva la curiosidad.-

 
 
 

MI ENFOQUE

El tacto puede ser una forma de cuidar.
El movimiento puede ser una forma de escuchar.
La práctica puede ser una forma de conectar.

A lo largo de los años, el Masaje Tailandés, el Wùo Taï, el yoga, la meditación, el movimiento y muchas otras prácticas se han cruzado en mi camino.

Lo que las conecta para mí no es una técnica concreta, sino una cualidad de presencia: bajar el ritmo, escuchar, sentir, adaptarse y encontrarse con otra persona desde la curiosidad y el respeto.

Me gusta compartir prácticas que no nos piden rendir ni conseguir nada, sino que nos invitan a sentir, explorar y conectar.

Y creo que estas prácticas adquieren aún más sentido cuando se comparten. Un curso puede convertirse en una comunidad. Un masaje puede convertirse en una forma de cuidar a alguien que queremos. Una práctica puede viajar de una persona a otra y seguir creciendo.

 
 
 

MI CAMINO

Estudié Historia del Arte en Barcelona y, después de licenciarme en 2000, empecé a mirar más allá de los caminos convencionales de producción y consumo.

Me convertí en viajera, surfista y exploradora curiosa, viviendo en lugares como la Isla de la Reunión, Madagascar, Sri Lanka, Lombok y Australia.

El yoga llegó a mi vida a través del deseo de cuidar mejor mi cuerpo y encontrar arraigo. En 2007 me formé como entrenadora personal en Sídney, especializándome en yoga y surf, y más tarde me formé como terapeuta de spa en Bali.

En 2009, en el norte de Tailandia, hice mi primer curso de Masaje Tailandés en una aldea Lahu.

Algo hizo clic.

Encontré una práctica que reunía muchas de las cosas que ya me atraían: yoga, meditación, movimiento, trabajo corporal y una forma de cuidar a otra persona sin forzar nada.

Me convertí en una estudiante y practicante apasionada.

En 2010 viajé a la India para profundizar en mi práctica de yoga y meditación en el Satyananda Ashram.

Y en 2013, siguiendo el impulso de mi maestro y mentor Itzhak Helman, comencé a enseñar Masaje Tailandés.

EvaSion había nacido.

 
 
 

CRECER Y COMPARTIR

A partir de entonces, EvaSion se convirtió en mi manera de compartir lo que iba aprendiendo y de crear espacios donde explorar el cuerpo, la mente y la conexión.

A través del Masaje Tailandés, el Yoga, el movimiento, la meditación y, más tarde, el Wùo Taï, empecé a crear experiencias cuerpo-mente donde aprender podía suceder a través del juego, la curiosidad, la alegría y la relajación.

Me interesé no solo por cómo podemos cuidarnos, sino por cómo aprender a sentir, recibir y cuidar nuestro propio cuerpo puede ayudarnos a estar más presentes para los demás.

Durante años viajé y enseñé internacionalmente, llevando estas prácticas a talleres, cursos, retiros y encuentros, mientras conocía personas maravillosas que se convirtieron en estudiantes, colaboradores, amigos y compañeros de viaje.

EvaSion creció a través de este intercambio.

Nunca se trató únicamente de aprender una técnica. Se trataba de recordar otras maneras de estar juntos: bajar el ritmo, tocar, jugar, escuchar, reír, descansar y cuidarnos.

Durante muchos años, esto significó llevar una vida bastante nómada: viajaba, enseñaba, reunía personas y creaba experiencias allí donde me invitaban.

Hasta que sentí que estaba preparada para hacer algo diferente.

Echar raíces.

 
 
 

ECHAR RAÍCES

Siempre había soñado con una vida más sencilla y minimalista, conectada con la naturaleza y sus ritmos.

En 2021 me mudé a La Palma con mi compañero, donde comenzamos a desarrollar Evolution AvantGarden, un pequeño proyecto de permacultura que también es nuestro hogar. Vivir más cerca de la tierra me ha enseñado otra forma de paciencia, presencia y conexión.

Al mismo tiempo, continué profundizando mi camino con el Wùo Taï. Hoy soy profesora certificada de Wùo Taï y sigo trabajando junto a los fundadores de la práctica como asistente y traductora. Mantenerme cerca de ellos continúa siendo una parte importante de mi aprendizaje.

Y poco a poco construimos La Burbuja, mi primer espacio dedicado a recibir personas.

Aquí puedo compartir diferentes partes de mi trabajo en un mismo lugar: sesiones de Masaje Tailandés, clases de Yoga y movimiento, prácticas de Wùo Taï, talleres y otros encuentros.

Después de tantos años viajando para enseñar y creando experiencias allí donde me invitaban, tener un lugar propio se siente como un nuevo comienzo.

Un lugar desde el que crecer desde las raíces, recibir a las personas y, de vez en cuando, volver a salir para esparcir algunas semillas.